Moblaje
Moblaje
El tejido como lenguaje de la permanencia
© Fotografía: Editorial

El tejido como lenguaje de la permanencia

El textil se convierte en lenguaje y memoria en la obra de Yasmín Mora, donde cada hebra narra historias personales y colectivas. Entre tradición y contemporaneidad, el tejido se transforma en un acto ritual que preserva identidad y experiencia humana.

POR Editorial
18 noviembre de 2025

En el arte textil, la memoria se hace visible: cada hebra registra un gesto. Tejer, más que producir, implica recordar, y en esa acción se cruzan la técnica y la historia.

El auge del textil dentro del diseño contemporáneo responde a una necesidad de restituir el vínculo entre hacer y significado. Tras décadas dominadas por la velocidad productiva, los talleres, estudios y galerías que trabajan con fibra proponen una desaceleración radical: recuperar la dimensión ritual del trabajo manual y repensar la relación entre memoria y objeto. El tejido, entendido como pensamiento expandido, se convierte así en un espacio donde lo individual y lo comunitario se entrelazan.

En América Latina, esta búsqueda adquiere una densidad particular. El textil funciona como archivo cultural, como una práctica que porta conocimientos intergeneracionales y que, a la vez, se reinterpreta desde la mirada contemporánea. Desde Oaxaca hasta Bogotá, se experimenta con fibras vegetales, técnicas indígenas y procesos colaborativos que cuestionan la idea del diseño como autoría individual. En este contexto, la fibra es una herramienta de continuidad más que de ruptura: una manera de pensar con las manos y de preservar la memoria en movimiento.

En México, uno de los espacios que ha entendido el textil como lenguaje curatorial es Toro Manifesto, una galería que articula a artistas y diseñadores desde la premisa de que los objetos deben ser honrados. El estudio propone una relación ética con la materia, una práctica en la que crear y recordar se confunden.

Esa filosofía se concreta en la instalación de la artista chicana Yasmín Mora, conocida como Umaguma. Presentada en el marco de los Design Tours 2025, la obra no busca monumentalidad, sino un tipo de intimidad que se sostiene en la escucha. Los hilos -trenzados, tensados o en reposo- evocan tránsito y quietud a la vez. En lugar de adornar, la fibra narra, archiva y conecta, activando una memoria que se percibe antes que se explica.

Mora trabaja con lana oaxaqueña hilada a mano y teñida con pigmentos naturales, fibras que provienen directamente de la tierra. Su proceso es guiado por la intuición y por el cuerpo, una práctica de cuidado y resistencia donde cada tejido se convierte en una ofrenda táctil. En sus palabras, el acto de hacer se transforma en un ritual: una forma de recordar a través del movimiento, de reconciliar origen y presente.

Su trabajo refleja la complejidad de una identidad dual, marcada por la frontera entre culturas mexicanas y estadounidenses, el intento de honrar la tradición sin renunciar a la disidencia. Umaguma condensa esa tensión: un mapa emocional tejido con gestos que son al mismo tiempo personales y colectivos.

Más que una instalación, la obra es una pausa. Un recordatorio de que el futuro del diseño no reside en la innovación perpetua, sino en la capacidad de permanecer. En manos de quienes piensan con la materia, el tejido no es tendencia, sino escritura: una forma de preservar la experiencia humana, hilo por hilo, memoria por memoria.

 

Moblaje

Recibe lo más nuevo en mueble, hábitat e interiorismo.

Suscríbete a nuestro Newsletter

Actualizamos nuestro aviso de privacidad, conócelo aquí