¿Cómo se transforma la arquitectura cuando la tradición la habita? Open House CDMX reúne a arquitectos, diseñadores y artesanos para reinterpretar el Día de Muertos en seis espacios emblemáticos de la ciudad, entre memoria, creatividad y nuevas formas de recordar.
En entrevista con Moblaje, Mariela Martínez, directora general y cofundadora de Open House México, nos comparte cómo nació esta edición especial, que reúne a arquitectos, diseñadores y artesanos para reinterpretar una de las tradiciones más arraigadas del país a través de seis espacios de la Ciudad de México.
Durante cinco días, la arquitectura de la Ciudad de México se convertirá en escenario de una exploración colectiva sobre la memoria, la identidad y las distintas maneras de recordar. La edición especial de Día de Muertos de Open House CDMX propone un circuito de ofrendas concebidas por arquitectos, diseñadores y artistas que encuentran en esta tradición un territorio para la experimentación creativa.

Para Mariela Martínez, directora general y cofundadora de Open House México, el proyecto responde a una inquietud que ha acompañado a la organización desde sus inicios, hace casi nueve años: despertar la curiosidad por el entorno construido y generar nuevas conversaciones sobre el patrimonio y los espacios que habitamos.
La idea de dedicar una edición al Día de Muertos surgió de su encuentro con el arquitecto Miguel de la Torre, quien durante años había realizado ofrendas en espacios privados para familiares, amigos y colegas. Aquellos ejercicios fueron adquiriendo una complejidad cada vez mayor, hasta que ambos decidieron ampliar la iniciativa e invitar a otros profesionales de la arquitectura.
El resultado reveló la diversidad de interpretaciones que puede admitir una misma tradición. “Hay una visión ahí muy interesante de cómo nuestras tradiciones se adaptan también a nuestras personalidades, a la modernidad, a donde vivimos, a qué tan creativos somos, a dónde las queremos llevar”, explica Martínez en entrevista con Moblaje.

La segunda edición reúne propuestas desarrolladas mediante invitación directa. Algunos participantes regresan después de experiencias anteriores, mientras que otros se incorporan por primera vez. El trabajo es voluntario y supone un proceso considerable de diseño, producción y montaje.
La libertad creativa es uno de los principios de la convocatoria. Cada participante decide cómo interpretar la tradición, qué materiales emplear y con quién colaborar. Esta apertura ha permitido establecer vínculos entre arquitectura, diseño de producto, iluminación, artesanía y otras disciplinas.
Uno de los ejemplos que destaca Martínez es la colaboración entre Bandido, estudio mexicano especializado en diseño de iluminación, y los artesanos oaxaqueños Jacobo y María Ángeles, reconocidos por su trabajo en la creación de figuras fantásticas y por su participación como referentes artesanales en la producción de Coco, de Disney Pixar.
Para esta edición, Jacobo y María Ángeles desarrollan una serie de máscaras inspiradas en el universo de los alebrijes que formarán parte de la ofrenda de Bandido. La colaboración se extenderá al público mediante un taller de creación de alebrijes impartido por los propios artesanos.
La participación de otras comunidades también ha dado lugar a resultados significativos. Martínez recuerda la ofrenda realizada en la edición anterior por Taller ADG, de Alonso de Garay, en el espacio destinado a una escuela primaria. Los niños participaron elaborando piezas y colocando en nichos objetos personales vinculados con seres queridos fallecidos. La instalación terminó por convertirse en una composición colectiva donde las experiencias infantiles dieron forma al homenaje.

La selección de espacios forma parte esencial de la propuesta. El circuito incluye edificios de valor arquitectónico, inmuebles con historias particulares, espacios comerciales dedicados al diseño y lugares en proceso de transformación.
Casa Ortega, primera residencia que Luis Barragán proyectó para sí mismo en la Ciudad de México, albergará intervenciones de Miguel de la Torre, Lucio Muniain, Axel Arañó y un grupo de estudiantes de arquitectura de la Universidad Iberoamericana.
En Barrio Roma, un espacio todavía en construcción, Michelle Roykind y el despacho Riparia desarrollan una propuesta dedicada a aquello que aún permanece con nosotros, una interpretación que amplía las posibilidades narrativas de la ofrenda tradicional.
Casa Rosa, inmueble de Francisco Serrano en Polanco que perteneció a María Félix, recibirá las intervenciones de Bandido y Raúl de la Cerda. Por su parte, Originario, showroom de diseño mexicano contemporáneo, será sede de la propuesta de Andrés Gutiérrez.
En Proyectos Paraíso, Adán Carabés realizará una ofrenda dedicada a Nezahualcóyotl y a la gran Tenochtitlán, mientras que Taller Nacional, firma mexicana de mobiliario que trabaja principalmente con madera, presentará un homenaje a Gerrit Rietveld.
El recorrido ofrece así la oportunidad de conocer espacios que no siempre están disponibles para el público y descubrir cómo una intervención temporal puede modificar nuestra percepción de su arquitectura.

La experiencia se extiende más allá de las ofrendas. La programación incluye talleres, visitas especiales y recorridos que exploran distintas relaciones entre la historia y el entorno construido.
Entre ellos destaca una caminata nocturna por el Centro Histórico, guiada por Joshua Muñoz, que parte de la entrada del Templo Mayor y aborda la persistencia de antiguas deidades y sincretismos culturales en la arquitectura de la capital. También se contempla una visita especial al Centro de Innovación y Desarrollo de Cemex.
La entrada general permite visitar las seis sedes durante los cinco días del encuentro. Algunas actividades están incluidas, mientras que otras requieren inscripción y pago adicional. Los talleres también pueden reservarse de manera independiente.
Para Martínez, el desplazamiento entre las sedes constituye una parte importante de la experiencia: “Lo que queremos es que la gente también transite un poquito en la ciudad con la visión de ir viendo diferentes cosas y también de disfrutar del tránsito”.

Esa invitación a caminar, entrar en edificios poco conocidos y descubrir propuestas de diseño en contextos arquitectónicos distintos recupera uno de los propósitos originales de Open House: acercar la ciudad a quienes la habitan.
En esta edición, las ofrendas ofrecen además una oportunidad para observar cómo una tradición compartida puede adquirir nuevas expresiones mediante el trabajo de arquitectos, diseñadores y artesanos. Cada intervención propone una manera particular de relacionarse con la memoria y, al mismo tiempo, con los espacios donde esa memoria encuentra lugar.
Para conocer la programación, los talleres y las modalidades de acceso, consulta la agenda oficial de Open House CDMX en www.ohcdmx.org.
Crédito material visual: Open House CDMX
Actualizamos nuestro aviso de privacidad, conócelo aquí