¿Qué muebles acompañaron la vida cotidiana de Frida Kahlo? Descubre cómo Studio Evolución llevó la modernidad al hogar de Frida y Diego Rivera, y cómo Taller Nacional recupera, casi un siglo después, las piezas que marcaron una época del diseño mexicano.
La historia del diseño moderno en México también puede contarse desde una silla. En la década de 1930, mientras la arquitectura funcionalista comenzaba a transformar la vivienda y Juan O’Gorman ensayaba nuevas maneras de concebir el espacio habitable, el diseñador, arquitecto y empresario francés Gastón Chaussat trasladaba esa renovación hacia el interior de las casas.

En 1931 apareció en El Palacio de Hierro Studio Evolución, una marca de mobiliario inspirada en las propuestas de la Bauhaus y pensada en función de sus usuarios. Frente a muebles pesados y robustos, sus diseños introdujeron estructuras ligeras, acero tubular y formas que modificaban tanto el aspecto de los interiores como la relación del cuerpo con los objetos.
Frida Kahlo y Diego Rivera estuvieron entre quienes incorporaron estas piezas a su vida cotidiana. En la casa-estudio de San Ángel, diseñada por O’Gorman, convivieron los muebles tubulares de Studio Evolución con objetos de arte popular mexicano. La combinación permite observar una modernidad de interiores en los que el funcionalismo internacional compartía espacio con objetos, materiales y referencias de la cultura local.

La exposición Studio Evolución. Diseño y vanguardia en la casa de Frida Kahlo, presentada en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, en Ciudad de México, reconstruye parte de esa historia doméstica. Fotografías del archivo familiar, testimonios y piezas sobrevivientes permitieron identificar el mobiliario que acompañó a Kahlo durante los años en que habitó la casa de San Ángel. Sillones, escritorio y perchero originales se presentan junto con reproducciones realizadas por el estudio mexicano Taller Nacional.
El ejercicio implicó reeditar ocho piezas con ocho sistemas constructivos distintos. Taller Nacional recurrió a las evidencias disponibles para reconstruir una colección concebida hace casi un siglo y recuperar una etapa temprana de la producción industrial de mobiliario moderno en México.

Los objetos también ofrecen pistas sobre la relación de Kahlo con sus espacios. Las sillas de sala de Studio Evolución, por ejemplo, aparecen como algunas de sus piezas preferidas: sus formas curvas permitían descansar la espalda siguiendo la posición de la columna. Cuando dejó temporalmente la casa de San Ángel, Kahlo llevó consigo estos muebles a su residencia de Avenida Insurgentes 432 y posteriormente los regresó. El desplazamiento permite entender que esas piezas formaban parte de una idea personal de hogar, independientemente del edificio que las contuviera.
La relevancia de Studio Evolución, sin embargo, rebasa los interiores de Frida y Diego. Chaussat produjo su mobiliario en una fábrica local y encontró en la producción a mayor escala una vía para ampliar su circulación. Sus piezas aparecieron también en hoteles, Bellas Artes y en el cine: en 1932 formaron parte de la utilería de Santa, una de las películas que marcaron la llegada del cine sonoro mexicano.

Recuperar hoy esta colección permite reconstruir un capítulo de la historia material del país. La casa de San Ángel conserva el encuentro entre arquitectura, mobiliario y vida cotidiana en un momento en que México discutía cómo quería verse moderno. Las piezas de Studio Evolución muestran que esa discusión también ocurrió alrededor de una mesa, frente a un escritorio y en la forma precisa de sentarse en una silla.
Crédito material visual: Taller Nacional
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