Diseñar un espacio no es un gesto estético: es un acto de traducción. Para Claudia Grajales, fundadora de CORE y figura clave del diseño interior en México, el espacio no se crea desde las tendencias sino desde la escucha: una práctica de atención que permite entender cómo una persona vive, sueña y se expresa.
Diseñar un espacio no es un gesto estético: es un acto de traducción. Para Claudia Grajales, fundadora de CORE y figura clave del diseño interior en México, el espacio no se crea desde las tendencias sino desde la escucha: una práctica de atención que permite entender cómo una persona vive, sueña y se expresa. “Cada proyecto es único porque cada historia lo es también”, resume María José Reynoso, su socia y gestora de proyectos.
Desde su fundación en 2017, CORE se ha consolidado como un estudio que entiende el diseño como una evolución: “un diálogo intencional entre pasado y futuro, permanencia y renovación”, afirman, ya que da lugar a atmósferas profundamente habitables. El interiorismo aquí no responde a una relación entre identidad y espacio que debe construirse con sutileza y carácter.

“Algunos diseños susurran, y ahí es donde comienza la magia. Algunos objetos viven contigo. Otros te hablan. Los más raros hacen ambas cosas.”
Ubicado en San Miguel de Allende y Ciudad de México, el showroom de CORE no es sólo una vitrina: es una escena viva, un manifiesto espacial que habla de presencia, alma y composición. Sofás vibrantes se encuentran con tapetes de gran formato, definiendo el espacio con audacia y armonía. El resultado no es ruido visual, sino carácter: “Una declaración valiente en color y forma”, como escribe el equipo de CORE.

Aquí, piezas de diseño internacional conviven con obra artística y mobiliario propio. Modelos como el Interdane de los 90, diseñado por Oluf Lund, se mezclan con propuestas de creación contemporánea:“No todo necesita ser estridente para ser inolvidable —dicen—. Algunos objetos viven en silencio, y eso los vuelve eternos”.
La selección no es caprichosa: es editorial. Claudia y María José curan colecciones como quien edita un libro íntimo. Cada elemento cuenta algo. Cada textura aporta un subtexto. Cada espacio propone una narrativa que el usuario puede habitar, pero también completar con su propia historia.
El nombre del estudio, CORE, no es retórico. Alude al centro, a la esencia, a lo que no se ve pero sostiene. Para Claudia, diseñar significa revelar ese núcleo en cada proyecto: descubrir qué define a una persona y darle forma, escala, luz. CORE es entonces un proceso más que una firma, una práctica más que una estética.
Reynoso lo describe con claridad:

“Claudia siempre encuentra la forma de resolver sin repetir. Observa, propone, y nos enseña a todos a pensar fuera de la caja. Nada es una plantilla. Cada decisión se toma desde el respeto al cliente y al proyecto como proceso vivo.”
La relación entre ambas ha dado lugar a una manera muy singular de trabajar: cercana, precisa, paciente. Claudia aporta visión, síntesis, riesgo. Majo aporta estructura, frescura y un profundo respeto por las personas. Juntas, construyen no sólo interiores, sino vínculos que perduran.
“El espacio te pertenece sólo cuando logra fundirse contigo. Y ese es el viaje que proponemos: reclamar el espacio, reclamar tu pertenencia.”

Con más de dos décadas de trayectoria, Claudia Grajales ha contribuido a redefinir la práctica del interiorismo en México con una visión centrada en la autenticidad del habitar. Uno de sus aportes principales radica en la constancia con la que ha defendido una idea esencial: que los espacios se diseñan para sostener experiencias significativas. Cada decisión, desde la selección de una silla hasta la disposición de la luz, responde a una lógica de escucha, de permanencia y de integridad.
En ese sentido, CORE no es sólo un estudio de diseño, sino una plataforma que edita experiencias espaciales con la precisión de una mirada curatorial. Allí, piezas como aquellas que integran la Gervasi Outdoor Collection redefinen la elegancia atemporal en exteriores desde la sobriedad y la sofisticación funcional. Por su parte, la serie Bente Outdoor de Piet Boon traduce la misma filosofía en clave funcional y minimalista. Esta colección para exteriores combina aluminio, madera y textiles técnicos en el característico lenguaje sobrio de la firma neerlandesa. Sofás, sillones, mesas y sillas que articulan lo esencial: durabilidad, comodidad y diseño sin concesiones.

En otros casos, la curaduría se vuelve escultural. Ignis Ossium, la silla de bronce fundido creada por el Maestro Reyes Hernández y Martín Diego Salido-Orcillo, se presenta como una pieza que desafía la línea entre diseño y arte, evocando la permanencia de los materiales frente al tiempo: “donde el hueso se vuelve bronce y el oficio, forma de eternidad”.

El legado de Grajales, y de CORE como estudio, está justamente ahí: en construir lugares que resuenen con quien los habita no como un reflejo, sino como una estructura de sentido.
Crédito material visual: CORE
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