Moblaje
Moblaje
El mobiliario como pensamiento material
© Fotografía: Abierto Mexicano de Diseño

El mobiliario como pensamiento material

El Pabellón de Mobiliario y Objeto del Abierto Mexicano de Diseño 2025 propone una mirada crítica y consciente sobre el diseño de mobiliario en México. Reuniendo piezas que dialogan con la materia, el territorio y la comunidad, la muestra explora cómo los objetos pueden ser vehículos de memoria, reparación y enseñanza. Desde el reciclaje creativo hasta el diseño social, cada proyecto es una reflexión sobre lo que significa habitar el mundo hoy.

POR Editorial
31 octubre de 2025

Pabellón de Mobiliario y Objeto — Abierto Mexicano de Diseño 2025, Parque Aztlán

El Pabellón de Mobiliario y Objeto del Abierto Mexicano de Diseño 2025 traza una lectura del mobiliario como territorio de reflexión y experimentación. Reúne a estudios y diseñadores que trabajan con la materia desde la responsabilidad: proyectos que se preguntan qué puede decir un objeto cuando su lenguaje no es el estilo, sino la procedencia, el proceso y la memoria.

Lejos de la espectacularidad, las piezas seleccionadas sostienen un discurso sobre la sustentabilidad, la materialidad local y el pensamiento crítico. No se trata de un catálogo de formas, sino de una conversación sobre los modos en que el mobiliario puede reparar, enseñar o resistir.

Materiales con memoria

La Silla Félix, de Adriaan Jan Schalkwijk Lincoln y Mauricio Sánchez Torres Lebrija, condensa una idea directa: lo que se desecha puede volver a tener estructura. Hecha con bolsas de cemento recuperadas, traslada el residuo de la construcción al ámbito doméstico. Su presencia ligera y áspera mantiene visible el origen del material; más que reciclarlo, lo recontextualiza.

Una línea similar guía Pedazo de camino de Algo Studio, una mesa ajustable construida con fragmentos de pavimento levantados por el huracán Alberto en La Huasteca. La pieza conserva grietas y relieves, asumiendo el desgaste como valor formal. La catástrofe se transforma aquí en superficie de uso, en registro del tiempo.

WÓOLIS de MACA trabaja desde la piedra: recupera sobrantes de mármol para construir piezas donde la geometría ordena lo que el azar fracturó. Su tratamiento no busca ocultar la procedencia sino enfatizarla. El material conserva su peso y su textura, y el diseño actúa como mediador entre lo geológico y lo contemporáneo.

Diseñar como acto social

En Suljaa’, el mobiliario se convierte en herramienta educativa. Ramses Viazcan desarrolla un sistema escolar para comunidades amuzgas de Guerrero, donde los niños aprenden español y ñomndaa’ (amuzgo) en igualdad. Las sillas, tejidas por artesanos locales, integran iconografía del alfabeto amuzgo: montañas, insectos, pájaros y flores que también son signos. En este proyecto, el mobiliario enseña tanto como sostiene.

El espacio público tiene su propia lectura en la Colección Comfort de Peek Design, que emplea acero y eco-rubber (material hecho con llantas recicladas) para proponer un mobiliario urbano flexible, amable al cuerpo y resistente al entorno. En lugar de la rigidez de la banca convencional, estas piezas devuelven una sensación de cuidado: la posibilidad de detenerse y habitar la ciudad con suavidad.

Estructuras que piensan

Ruy Berumen, con su Mesa para seis, desplaza el diseño responsable hacia la accesibilidad. Fabricada sin herrajes, con triplay y maderas locales, puede ensamblarse con conocimientos básicos de carpintería. Su economía de recursos se traduce en claridad constructiva: un modelo replicable que sitúa el diseño entre la producción industrial y la artesanal.

Trotamundo Wood & Design explora el mismo punto de equilibrio con su serie Kulen’, Misbah y Óox. Maderas tropicales, ensambles ocultos y tejidos en fibra natural construyen un mobiliario desmontable donde ergonomía y tradición dialogan sin nostalgia. Su lenguaje se sostiene en la precisión del oficio, no en la cita formal.

Piezas en diálogo 

El conjunto del pabellón no presenta una estética dominante, sino una serie de argumentos materiales. Cada pieza propone un modo distinto de pensar el mobiliario como sistema vivo: capaz de registrar un territorio, un gesto o una comunidad.

Más que objetos para usar, las piezas facilitan conversaciones sobre cómo y con qué se diseña en México. Son ejercicios de traducción entre la materia y la ética, entre el cuerpo que habita y el entorno que lo recibe. 

Crédito material visual: Abierto Mexicano de Diseño

Moblaje

Recibe lo más nuevo en mueble, hábitat e interiorismo.

Suscríbete a nuestro Newsletter

Actualizamos nuestro aviso de privacidad, conócelo aquí