Moblaje
Moblaje
Oficio Taller diseña casas que respiran, se abren al mar y dialogan con las aves
© Fotografía: Oficio Taller

Oficio Taller diseña casas que respiran, se abren al mar y dialogan con las aves

En el panorama de la arquitectura nacional, Oficio Taller, con presencia en la Ciudad de México, Veracruz, Monterrey y Xalapa, forma parte de una generación que no busca "imaginar el futuro", sino escuchar el presente con atención.

POR Editorial
30 junio de 2025

En el panorama de la arquitectura nacional, Oficio Taller, con presencia en la Ciudad de México, Veracruz, Monterrey y Xalapa, forma parte de una generación que no busca "imaginar el futuro", sino escuchar el presente con atención. Su trabajo —experimental, colaborativo y profundamente situado— reintroduce la dimensión sensorial y comunitaria en el centro del diseño.

Memoria del territorio

Fundado por Marcela González Veloz, el estudio ha desarrollado una metodología que conjuga lo técnico con lo intuitivo, lo estructural con lo emocional. En palabras de la propia fundadora: “Las experiencias más multisensoriales siempre están relacionadas con lo natural. Caminas, hueles, escuchas. La naturaleza es mi refugio, y desde ahí traduzco lo que hago.”

Esta relación entre naturaleza y diseño no se reduce a una paleta de materiales sostenibles o a la integración del verde como recurso estético, sino a incorporar lo natural como una manera de pensar: una arquitectura que se adapta y se abre, que deja espacio para la brisa, para las sombras, para las especies no humanas.

Casa Pomona: arquitectura de sombra y silencio

 

 

Uno de los ejemplos más contundentes de esta filosofía es Casa Pomona, ubicada en Troncones, Guerrero, y finalista en la XVIII Bienal Nacional de Arquitectura Mexicana. El proyecto no se presenta como objeto, sino como secuencia. Sus muros curvos, sus jardines en tránsito, sus vacíos habitables no narran una idea cerrada, sino que invitan a un proyecto de umbrales difusos entre lo humano y lo natural.  

La palapa elevada no es un gesto decorativo, sino un mirador que se funde con el paisaje y restituye la escala al mar, al cielo, al viento. En lugar de contener, la casa acompaña: su forma curva guía, su sombra protege, su porosidad invita a aves, mariposas y cangrejos a cohabitar el espacio.

En Casa Pomona, como en muchos de los proyectos de Oficio Taller, la arquitectura se vuelve atmósfera, topografía, gesto leve.

 

Un taller más que un despacho

La noción de “taller” no es accidental ya que el proceso importa tanto como el resultado: hay un énfasis constante en la relación con la mano de obra local, en el diálogo con comunidades y oficios tradicionales, en el uso consciente de materiales con historia. El taller, como formato y como ética, permite integrar disciplinas diversas —interiorismo, paisaje, arte, ecología, antropología— en proyectos que trascienden la función para convertirse en experiencia colectiva.

El estudio colabora activamente con diseñadoras como Brenda Landeros (paisaje) o Mariana de la Garza (interiores), así como con iniciativas como REVIVE (Red de Viveros de Biodiversidad), integrando dimensiones ecológicas y sociales desde las primeras etapas del diseño. Lo que se busca es dejar una huella positiva, tangible y sensible en la cultura, el entorno y la economía local. Son proyectos que permanecen en la memoria no por su espectacularidad formal, sino porque nos devuelven la atención al presente: al peso de la piedra, a la rugosidad de la palma, al eco de los pasos en la grava, al olor del muro húmedo tras la lluvia.

Crédito material visual: Oficio Taller

Moblaje

Recibe lo más nuevo en mueble, hábitat e interiorismo.

Suscríbete a nuestro Newsletter

Actualizamos nuestro aviso de privacidad, conócelo aquí