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Fabien Cappello: mirar con el corazón desde Guadalajara
© Fotografía: Fabien Cappello

Fabien Cappello: mirar con el corazón desde Guadalajara

Descubre cómo el diseñador Fabien Cappello ha encontrado en Guadalajara una cartografía creativa hecha de talleres, materiales y cultura cotidiana. Desde la hojalata hasta el mobiliario público, su trabajo transforma oficios locales en un lenguaje contemporáneo. Una mirada que cuestiona jerarquías del diseño y propone objetos pensados para circular, usarse y convivir.

POR Editorial
24 marzo de 2026

Fabien Cappello: mirar con el corazón desde Guadalajara

Guadalajara no es el origen de Fabien Cappello, pero sí es uno de sus sistemas nerviosos. Llegó como diseñador formado entre Londres y Ciudad de México; se quedó como interlocutor de talleres, calles, proveedores y materiales que encontró en la ciudad casi por accidente o, más bien, por comisión.

“Para mí en cada proyecto hay tiempo de ciudad a través de los proveedores con los que trabajo”, afirma durante su participación en Expo Mueble Internacional Invierno 2026. Y esa frase no es anecdótica: es un método. Cappello conoció zonas enteras de Guadalajara encargando trabajo, recogiendo piezas, visitando talleres en obra. Su cartografía es productiva.

Guadalajara es donde el mosaico dialoga con talleres automotrices, donde la hojalata convive con PVC reciclado, donde una reja puede convertirse en logotipo urbano.

Cotidiano radical

En sus propias palabras, su manifiesto podría resumirse así: “Mirar con el corazón es entender”. Mirar con el corazón, en su caso, significa detectar potencial donde otros ven obsolescencia; encontrar valor en técnicas consideradas menores; reformular lo dado.

Su práctica se articula en tres ejes que él mismo nombra: lo contra-cultural, la alegría colectiva y el cotidiano radical.

Lo contra-cultural es una pregunta permanente: ¿qué es realmente cultural y qué es simplemente aprendido? En el proyecto de una casa fabricada casi íntegramente en Guadalajara para Australia, Cappello reconfigura la tipología doméstica sin negar su tradición. Diseña textiles, una isla central como espacio de reunión familiar, lámparas, mobiliario. Se apropia de telas de uso público, las mismas que evocan el transporte o los teatros, y las lleva al ámbito doméstico. “Todo mundo si lo toca hace un viaje mental al camión, literalmente. Pero qué interesante utilizar estas telas también en el ámbito doméstico”. Se trata de un gesto político en pequeña escala. Se trata de cuestionar la jerarquía de materiales y tipologías, de desmontar la idea de que el confort debe ser silenciosamente neutro.

Hojalata: cartografía productiva del centro

Si hay un capítulo que vincula profundamente a Cappello con Guadalajara es el de la hojalata o, más precisamente, el acero galvanizado pintado que comúnmente se llama así.

En 2019 comenzó a mapear talleres en la ciudad. Descubrió algo que lo marcó: la concentración de estos oficios alrededor del cementerio y en zonas donde el agua permitía mover la tierra. Identificó quince talleres activos, muchos con más de treinta años de historia. Desde entonces trabaja con uno de ellos de manera constante.

La escala es reveladora: más de 5,000 piezas producidas en colaboración con el mismo taller distribuidas en México, Estados Unidos, Corea y Japón. En Europa, dice, la técnica prácticamente desapareció.

Aquí, en cambio, continúa viva. Y su aportación no es “rescatarla” en clave nostálgica, sino tensionarla hacia un lenguaje contemporáneo. “Mi aportación aquí es encontrar dentro realmente de las especificaciones de la técnica cómo generar un lenguaje contemporáneo”

Regaderas, contenedores, lámparas, floreros. Objetos accesibles, cotidianos, resistentes. No aspiran al aura de pieza única, aunque algunas lo sean, sino a circular, a usarse. La estética es clara: color decidido, patrones visibles, un cierto descaro formal. Cappello entiende al ornamento como herramienta.

Contexto tapatío como escenario

Otro vínculo menos evidente pero igualmente profundo con la ciudad es la construcción de imagen. Muchas de las fotografías de sus objetos están tomadas en casas de barrio, patios tapatíos, viviendas reales. No se trata de escenografías ficticias sino de contextos existentes.

“No estoy tan interesado en enseñar mis productos. Al contrario, me interesa mucho que los objetos logren adaptarse a contextos verdaderos que no son inventados”

Guadalajara aparece entonces no solo como lugar de producción, sino como telón de fondo cultural. Cappello reconoce no sentirse tapatío “soy un elemento agregado” pero esa distancia le permite observar sin exotizar.

Alegría colectiva: diseñar para seis millones

Si el objeto doméstico trabaja en la escala íntima, el mobiliario urbano y las intervenciones públicas activan su dimensión colectiva. Desde niño quería diseñar estaciones de transporte; hoy diseña espacios de convivencia.

En la Feria Material, con ediciones tanto en Ciudad de México como en Guadalajara, propone estructuras hechas con tambores reciclados, bancos modulares rellenos de arena que funcionan como barreras de seguridad y como asientos para cientos de personas. Un mueble público no pertenece a una persona sino potencialmente a millones. Cappello lo formula con contundencia: en lugar de una silla que paga un individuo, pensar en una banca que puede ser usada por seis millones.

La economía de medios es deliberada: materiales de segunda mano, textiles brillantes, módulos que se reutilizan edición tras edición. La estética busca apropiación.

Crédito material visual: Fabien Cappello 

Diseñar sin pedestal

En exposiciones tanto en México como en Europa decide no aislar las piezas con vitrinas ni distancias de seguridad. Manda retapizar sofás existentes, pide prestados muebles a vecinos, compra otros de segunda mano. Su postura es frontal: el diseño no debe contemplarse a distancia.

“Estoy muy en contra de que mi trabajo sea mostrado dentro de un marco de exposición”, afirma, “las cosas están para usarse”. Esa insistencia revela una ética: Cappello parte página de un “mundo material complicado”. Diseñar hoy implica dialogar con lo que ya existe, con lo que sobra, con lo que insiste.

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