Aunque los biomateriales ofrecen diversas ventajas medioambientales y estéticas, su adopción en la construcción se ve obstaculizada por problemas relacionados con su resistencia, durabilidad, disponibilidad y coste.
Aunque los biomateriales ofrecen diversas ventajas medioambientales y estéticas, su adopción en la construcción se ve obstaculizada por problemas relacionados con su resistencia, durabilidad, disponibilidad y coste. Los avances en investigación y tecnología pueden ayudar a superar estas limitaciones, allanando el camino para una mayor integración de los biomateriales en las prácticas de construcción sostenible.
Muchos biomateriales proceden de recursos renovables, como plantas u hongos, esto los hace más sostenibles en comparación con los materiales de construcción tradicionales, como el concreto o el acero. Además, en muchos casos, los biomateriales pueden descomponerse de forma natural con el tiempo. Esto es especialmente importante, ya que el sector de la construcción contribuye en gran medida a la generación mundial de residuos.
Ejemplo de ello es el ‘sargablock‘, el primer bloque de sargazo elaborado para la construcción y patentado en 2018 por Omar Vázquez, fundador del vivero Blue-Green en Puerto Morelos. En dicho negocio de jardinería, Vázquez solía vender el sargazo como abono. Su incursión en la construcción con este material fue cuando edificó Casa Angelita, llamada así en honor a su madre y totalmente fabricada con bloques artesanales hechos a partir de este tipo de alga. En la casa se emplearon alrededor de 20 toneladas de sargazo húmedo con el cual se produjeron más de 2 mil bloques.
Además del potencial que este material supone como oportunidad para el crecimiento del sector construcción y la economía local, el aprovechamiento del sargazo también ofrece una solución a uno de los grandes problemas ambientales que enfrenta el estado de Quintana Roo.
Los biomateriales suelen inspirar posibilidades de diseño innovadoras. Tanto la arquitectura como el interiorismo exploran nuevas formas de utilizar la biomímesis, donde los materiales de construcción imitan las propiedades y estructuras que se encuentran en la naturaleza, dando lugar a diseños más eficientes y resistentes.
El diseñador mexicano Fernando Laposse desarrolló una técnica para transformar los residuos de la preparación del maíz como alimento en una chapa atractiva y versátil, así como en un gran ejemplo de economía circular.
Totomoxtle, un material de marquetería fabricado a partir de las coloridas cáscaras de especies de maíz autóctonas que reflejan su gran biodiversidad. Para fabricar el material, las hojas de maíz se pelan de la mazorca, se planchan y se pegan sobre un soporte textil. A continuación, se cortan con láser en piezas entrelazadas que se ensamblan como marquetería. La chapa de totomoxtle puede utilizarse como revestimiento decorativo de paredes, muebles y objetos de diseño, como mesas, lámparas y jarrones.
Laposse se inspiró en los contrachapados de madera, un material que se usa para recubrir muebles y paneles interiores, e investigó sobre técnicas de marquetería, en las que se trabaja con maderas que no son muy grandes. Fue así que decidió trabajar con la hoja de maíz como un contrachapado, en pequeñas piezas, a manera de marquetería.
Un aspecto destacable de biomateriales provenientes de madera es que los árboles absorben dióxido de carbono durante su crecimiento y, cuando se utilizan en la construcción, el carbono queda almacenado en la madera. Esto contrasta con las emisiones de carbono asociadas a la producción de materiales como el concreto.
Conocido por su resistencia y rápido crecimiento, el bambú se utiliza como alternativa sostenible a los materiales de construcción tradicionales en diversas partes del mundo.En el caso del bambú, destaca la capacidad para absorber energía y admitir mayor flexión, tanto así que los bambúes leñosos son considerados el acero vegetal.
Bambuterra es una empresa de diseño y construcción que emplea bambú como materia prima. Con 75 obras, 23 proyectos desarrollados y 15,000 m² construidos; Bambuterra se ha constituido como una empresa líder en este campo con proyectos innovadores que combinan técnicas artesanales con tecnologías que permiten tener bajo impacto ambiental al tiempo que buscan un alto impacto social.
Cabe señalar que, aunque los biomateriales ofrecen numerosas ventajas, es necesario abordar retos como el coste, la escalabilidad y la estandarización de los procesos de producción para su adopción generalizada en el sector de la construcción. Sin embargo la investigación y el desarrollo en curso que cada uno de los ejemplos aquí mencionados representan son una gran promesa para superar estos retos y liberar todo el potencial de los biomateriales en la construcción.
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