¿Qué pasa cuando dejamos de diseñar para seguir tendencias y comenzamos a diseñar desde nuestra identidad? Este 9 de septiembre, Moblaje Podcast presenta un nuevo episodio con Maye Ruiz, quien explora el color, la cultura y la memoria para replantear la manera en que concebimos los espacios mexicanos.
El color puede transformar un espacio, pero también puede contar una historia. Para Maye Ruiz, diseñadora y arquitecta de interiores, utilizarlo significa mucho más que elegir una paleta atractiva: es una manera de construir identidad, recuperar memoria y conectar un proyecto con su contexto.
Este 9 de septiembre se estrena un nuevo episodio del Podcast de Moblaje con Maye Ruiz, una conversación en la que la diseñadora explora el color como un lenguaje vivo, cultural y profundamente personal. Bajo la premisa “México no es beige”, cuestionando la tendencia de convertir los espacios en escenarios neutros y homogéneos. Mientras México suele reconocerse internacionalmente por su riqueza cromática, sus materiales y su cultura, el diseño de interiores todavía enfrenta una fuerte inclinación hacia los grises, beiges y fórmulas minimalistas.
En su conversación con Moblaje, la diseñadora explora de dónde viene ese temor al color y cómo la llamada cromofobia ha influido en la arquitectura y el diseño. Para Maye, el problema no está en utilizar tonos neutros, sino en asumir que existe una única fórmula para conseguir un espacio sofisticado.
Una de las ideas centrales de su pensamiento es que el color depende del contexto. Una misma tonalidad puede producir sensaciones completamente diferentes según los colores que la acompañen, la iluminación, los materiales y el espacio en el que se encuentre.
Por eso, Maye cuestiona las explicaciones simplificadas de la psicología del color que asignan significados universales a cada tonalidad. El color, plantea, también está relacionado con la experiencia personal, la cultura, la edad, el lugar de origen y, especialmente, con la memoria.
Diseñar con color implica entonces observar cómo cada persona se relaciona con él.
Esta reflexión se conecta directamente con otra de las ideas que Maye Ruiz desarrolló durante su conferencia “El espacio como lenguaje”, presentada en el marco de Expo Mueble Internacional 2026.
Para la diseñadora, un espacio puede ser funcional y estéticamente atractivo, pero eso no necesariamente significa que tenga identidad. La diferencia está en encontrar aquello que hace que un proyecto tenga una narrativa propia.
El estilo dice cómo se ve un espacio; la identidad explica por qué es así.
Desde esta perspectiva, diseñar no consiste en imponer una estética, sino en aprender a escuchar. Primero al lugar, después a las personas que lo habitan.
El concepto de Genius Loci, entendido como el espíritu de un lugar, se convierte así en una herramienta para descubrir aquello que ya existe en un espacio y que puede convertirse en punto de partida para una nueva propuesta.
Para Maye, hablar de diseño mexicano tampoco significa recurrir automáticamente al rosa mexicano, los motivos tradicionales o una selección predeterminada de artesanías.
México está compuesto por múltiples identidades: ciudades, regiones, paisajes, historias y formas de vida diferentes. Por eso, una propuesta verdaderamente mexicana puede surgir de los Altos de Jalisco, del desierto, de la selva o de un barrio urbano y no necesariamente compartir la misma paleta.
El reto está en investigar el contexto y reinterpretarlo, en lugar de convertirlo en un cliché.
Proyectos como Bekeb y Casacoa muestran esta aproximación. En ellos, las historias de sus habitantes y las características de los lugares se convierten en elementos fundamentales para construir la identidad del espacio.
Maye también propone mirar hacia adentro. Las obsesiones personales, los recuerdos y aquello que aparentemente no tiene relación con el diseño pueden convertirse en motores creativos.
Su propia historia marcada por el campo, la arquitectura, los textiles, el barroco y la cultura mexicana aparece constantemente en sus proyectos.
Esta mirada permite entender el diseño como una práctica profundamente personal. No se trata únicamente de conocer tendencias o dominar herramientas, sino de saber observar, investigar y traducir experiencias en espacios.
Frente a la búsqueda constante de espacios “atemporales”, Maye plantea otra posibilidad: no tener miedo al paso del tiempo.
Un espacio con identidad puede envejecer y seguir siendo relevante porque su valor no depende exclusivamente de una tendencia. El diseño puede mirar al pasado, reinterpretarlo y llevarlo al presente sin convertirse en una reproducción literal.
En este sentido, la historia no es un límite, sino una materia prima.
La incorporación de la inteligencia artificial también forma parte de esta transformación. Maye reconoce su utilidad como herramienta para agilizar procesos y visualizar alternativas, pero señala que la tecnología no sustituye la capacidad de imaginar, decidir y construir una idea.
Incluso frente al avance tecnológico, encuentra valor en aquello que requiere tiempo, oficio y trabajo manual.
Para la diseñadora, el futuro podría llevarnos precisamente a revalorizar los procesos artesanales y los oficios, aquellos que conservan una dimensión humana difícil de replicar por una máquina.
Más que una defensa del color por el color mismo, la propuesta de Maye Ruiz es una invitación a diseñar con mayor conciencia.
A preguntarnos por qué elegimos una tonalidad, de dónde viene una referencia, qué historia cuenta un objeto y qué relación existe entre un espacio y las personas que lo habitan.
Porque diseñar con identidad no significa llenar un espacio de color ni repetir símbolos mexicanos. Significa encontrar aquello que hace único a un lugar y tener la sensibilidad para convertirlo en una narrativa.
Y quizá ahí está el verdadero sentido de que México no sea beige: no en utilizar más colores, sino en atrevernos a diseñar desde todo aquello que nos hace diferentes.
🎙️ Este 9 de septiembre, escucha el nuevo episodio de Moblaje Podcast con Maye Ruiz y descubre su visión sobre el color, la identidad y el diseño mexicano.
Crédito Visual: Maye Estudio
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