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Maleza: Diseñar desde la grieta
© Fotografía: Moblaje editorial

Maleza: Diseñar desde la grieta

El Abierto Mexicano de Diseño 2025 se expandió por Chapultepec, una muestra que entiende el diseño como acto resiliente. Desde mobiliario vivo hasta luminarias críticas, los proyectos presentados actúan como organismos que brotan desde los márgenes, replanteando la práctica creativa con enfoque social, ecológico y emocional.

POR Editorial
17 octubre de 2025

Abierto Mexicano de Diseño 2025 — Cineteca Nacional Chapultepec

En su edición 2025, el Abierto Mexicano de Diseño reaparece como una constelación descentralizada, una exposición que se disemina por Chapultepec más que instalarse en un punto fijo. Bajo el título Maleza. Diseño en Resistencia, la muestra propone pensar el diseño como un organismo que brota en condiciones adversas, que crece entre fisuras, que insiste en sostener vida aun cuando el entorno no parece preparado para ella.

El concepto fue impulsado por Diseña Colectiva, plataforma fundada en 2021 por Andrea Soler y Taina Campos, y construida este año junto a Flaminguettes, el dúo conformado por Mara Soler y Daniela Villanueva. La colaboración entre ambas duplas va más allá del intercambio creativo: las cuatro son madres y, desde esa experiencia, replantean los ritmos de producción y las nociones de cuidado que atraviesan el trabajo de diseñar. Maleza no surge como metáfora decorativa, sino como una forma de resistencia frente a la exigencia de productividad constante que suele regir el campo creativo.

La exposición principal instalada en diversos puntos,  se organiza como una red de intervenciones: núcleos que crecen, se expanden y se relacionan como pequeños ecosistemas. Más que un recorrido lineal, la propuesta se asemeja a una deriva, un tránsito por diversas materialidades y discursos que dialogan desde los márgenes.

Entre las piezas de diseño emergente exhibidas en la Cineteca Nacional Chapultepec se encuentra, Mesa Mz, de Leleu Designs, condensa con claridad la idea curatorial. Tallada en madera y con acabados naturales, su forma orgánica evoca la vegetación que emerge entre el concreto urbano. Es una pieza que no imita la naturaleza, sino que traduce su comportamiento resiliente: la maleza como símbolo de vida que insiste.

Otro punto de atracción es El SIX, luminaria creada por Jxico Studio, cuya historia se origina en Wanted Design de Nueva York y llega al Abierto como una lectura crítica de los rituales urbanos contemporáneos. Fabricada con botellas recicladas de cerveza y refresco, la pieza reinterpreta el empaque cotidiano del “six” como un artefacto de identidad y memoria colectiva. En su estructura confluyen comercio, globalización y cultura popular, planteando cómo los objetos comunes pueden contener la huella de un país en transformación.

También se presentó Humo y Luz de Larva Mater, instalación que explora la relación entre materia y biología a partir de procesos de reciclaje y transformación lumínica. La obra, casi orgánica en su comportamiento, prolonga la idea de maleza como organismo vivo: una forma de diseño que se regenera, se adapta y produce atmósferas más que objetos.

La silla BAHAR de Nowi.Lab propone una forma de habitar el diseño desde la reciprocidad con la naturaleza. Concebida como una silla-jardín, fusiona la precisión digital del corte CNC con la sensibilidad de los oficios tradicionales. Su estructura desmontable y su respaldo convertido en jardinera la transforman en un organismo vivo: una pieza que crece, respira y cambia con el tiempo. En ella, lo artesanal y lo tecnológico dejan de oponerse; se trenzan para afirmar que la innovación puede ser también un acto de memoria y de cuidado.

Por su parte, la propuesta de Metamorfosis creada por Seme Estudio desplaza el diseño hacia el territorio del relato simbólico. En la secuencia de credenzas y lámpara que conforman el proyecto, la madera y el metal no sólo se ensamblan: se transforman en una escritura emocional. “El Maguito” y sus evoluciones proponen una narrativa sobre la transmutación: de la lágrima al insecto, del objeto al mito; donde cada material registra un estado de ánimo. En este tránsito, el mobiliario deja de ser contenedor para convertirse en cuerpo, memoria y transformación.

En la faceta de diseño de mobiliario, Maleza no celebra la precariedad, la observa. La convierte en punto de partida para pensar cómo el diseño puede actuar desde los márgenes, atender lo que el sistema excluye y construir formas de colaboración que no respondan a la interconexión de los espacios. En esa insistencia -la de brotar donde no se esperaba nada- radica la fuerza del Abierto de este año.

Crédito material visual: Moblaje editorial

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