Las estrategias que activan los cinco sentidos del huésped con el objetivo de generar una experiencia integral, placentera y memorable son una tendencia al alza en hoteles, spas, restaurantes y espacios de alojamiento temporal.
En la industria de la hospitalidad, el diseño de experiencias, como es bien sabido, no se limita a lo visual. De hecho, las estrategias que activan los cinco sentidos del huésped con el objetivo de generar una experiencia integral, placentera y memorable son una tendencia al alza en hoteles, spas, restaurantes y espacios de alojamiento temporal. Este enfoque, conocido como sensorialidad aplicada o marketing sensorial, busca no solo aumentar la satisfacción inmediata, sino también influir en la toma de decisiones del cliente y fomentar visitas recurrentes.
Investigaciones recientes destacan el impacto funcional y emocional de involucrar los sentidos de forma combinada. El sonido ambiental, las texturas de los materiales, la temperatura, los aromas e incluso el sabor de un detalle de bienvenida pueden influir significativamente en la percepción de confort, seguridad, higiene y bienestar del visitante.
El diseño multisensorial no solo mejora la experiencia subjetiva del huésped, sino que puede tener beneficios comerciales concretos. En los distintos momentos del recorrido del cliente -desde su llegada al lobby hasta su descanso en la habitación- cada estímulo sensorial cumple una función: reforzar la marca, generar confianza, promover el descanso o estimular el recuerdo emocional del lugar.
Más allá de la estrategia de mercado, la sensorialidad también puede leerse como una narrativa espacial: una forma de contar historias a través de atmósferas, materiales, temperaturas y aromas. Es una invitación a habitar con atención, a través de experiencias que generan conexión emocional y promueven el cuidado.
Esta apuesta no es meramente estética: responde a cómo procesamos y recordamos las experiencias. Investigaciones recientes muestran que el 73% de los consumidores están más dispuestos a adquirir un producto cuando la experiencia se siente personal (PwC), y que el 67% recuerda mejor una marca cuando se incorporan elementos multisensoriales (Nielsen). No se trata solo de cifras: son una ventana a cómo nuestro cerebro traduce los estímulos sensoriales en memoria, afecto y decisión de compra.
Estudios como Laguna Cyprien han abrazado este enfoque desde una perspectiva artesanal, fusionando el diseño emocional con prácticas sostenibles y colaborativas.
Fundado por Katarina y Marijose, el estudio ha desarrollado una línea de trabajo centrada en la hospitalidad sensorial, en alianza con arquitectos, interioristas y firmas hoteleras que comparten una visión de lujo consciente y experiencia envolvente. “Nuestro proyecto está hecho de distintas raíces, cielos y personas”, explican Katarina y Marijose, sus fundadoras.
Aunque la base operativa se encuentra en la Ciudad de México, una parte esencial del alma de Laguna Cyprien está en Gotemburgo, ciudad natal de una de sus creadoras. “Viajamos nueve mil kilómetros para reconectar con esa parte del origen que también nos define”.
Lo Sereno
En Lo Sereno, un hotel boutique en Troncones, colaboraron con los arquitectos responsables del proyecto para integrar amenities y objetos que amplifican la experiencia táctil y olfativa del huésped —desde jabones tropicales hasta textiles suaves y esencias naturales— en sintonía con el entorno marino.
Casa Ofelia
Estas colaboraciones muestran cómo la sensorialidad no es un añadido decorativo, sino un lenguaje de diseño que transforma la hospitalidad en una experiencia significativa. Un puente entre lo íntimo y lo colectivo, entre el cuerpo y el entorno, entre el presente y la memoria.
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