Dos enfoques mexicanos en diseño de iluminación Cu29 Lightware y Goga Trascierra exploran la luz desde lo material y lo perceptivo. A través del cobre, la pátina y la sombra, sus proyectos construyen atmósferas que trascienden lo técnico para activar una experiencia sensorial más profunda.
En México, la experimentación en iluminación se despliega tanto desde la materia como desde la percepción óptica. Cu29 Lightware, con base en Michoacán y San José del Cabo, investiga el cobre como superficie conductora de temperatura y pátina; mientras que Goga Trascierra, desde la Ciudad de México, explora la sombra y la opacidad como elementos activos en el diseño de luminarias. Dos enfoques distintos que coinciden en entender la luz como un medio para construir atmósferas más que como un simple accesorio técnico.

El cobre ha sido un material emblemático de la tradición artesanal mexicana, pero en Cu29 se convierte en eje de investigación formal y perceptiva. Sus lámparas parten de la conductividad del metal, no sólo en sentido eléctrico, sino como vehículo estético. Las pátinas -controladas o accidentales- revelan tonos verdes, ocres y azules que dialogan con la temperatura cromática de la luz que emiten.
Más que objetos funcionales, estas piezas ensayan sobre el tiempo y la transformación de los materiales. El cobre, en constante reacción con su entorno, adquiere una presencia atmosférica que influye en cómo la luz se percibe y se siente en el espacio. La luminaria no se limita a iluminar, sino que expone un registro de la vida química del metal.


El trabajo de Goga Trascierra se sitúa en un terreno complementario: la exploración de la sombra. Sus proyectos indagan en cómo los gradientes de opacidad, los filtros y las veladuras alteran la experiencia visual. La luz no aparece como un flujo uniforme, sino como una serie de interrupciones que organizan el campo perceptivo.
En sus piezas, el control óptico es central. El espectador se ve obligado a ajustar la mirada entre lo que queda iluminado y lo que permanece oculto. La sombra deja de ser ausencia para convertirse en un recurso compositivo, un material con densidad propia.


La coincidencia entre ambos enfoques está en la construcción de atmósferas a partir de recursos específicos: la pátina metálica en un caso, y la opacidad óptica en el otro. Son prácticas que no buscan el efecto espectacular ni la neutralidad tecnológica, sino un tipo de sensibilidad más ligada a la percepción directa.
En Cu29, la luz revela las huellas del metal y su transformación en el tiempo. En Trascierra, obliga a habitar la penumbra y sus matices. Juntas, estas propuestas muestran cómo el diseño de iluminación en México se desplaza hacia lo experimental sin perder anclaje en lo material y lo sensorial.

Crédito material visual: Cu29 Ligthware, Goga Trascierra
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