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El concreto como lenguaje de diseño de mobiliario
© Fotografía: En Concreto

El concreto como lenguaje de diseño de mobiliario

Con sede en Guadalajara y presencia en todo México, En Concreto ejemplifica esta tendencia con un enfoque singular.

POR Editorial
19 septiembre de 2025

En Concreto, a menudo percibido como un material “duro”, reservado a la ingeniería estructural o al urbanismo funcionalista ha transitado hacia un nuevo estatuto: el de materia prima para el diseño contemporáneo. La paradoja es evidente: un material que se asocia con la permanencia y la pesadez, hoy se moldea en objetos cotidianos que demandan ligereza, tactilidad y sofisticación.

El auge del concreto en mobiliario y accesorios responde a un giro cultural más amplio: el deseo de recuperar la honestidad material. Frente a los acabados que enmascaran, el concreto se ofrece como una superficie desnuda, brutal en apariencia, pero capaz de transmitir delicadeza cuando es trabajada con rigor. Esa tensión entre brutalismo y domesticidad lo convierte en un protagonista de la estética actual: piezas que parecen esculturas, pero que se integran sin fricciones a la vida diaria.

 

Del pasatiempo al laboratorio colectivo

Con sede en Guadalajara y presencia en todo México, En Concreto ejemplifica esta tendencia con un enfoque singular. Lo que en 2014 nació como un experimento casi lúdico derivó, en seis años, en un taller con un catálogo extenso y un equipo de veinte personas que asumen su oficio como artesanos del material. No se trata de una fábrica, sino de un laboratorio donde la exploración técnica convive con la intuición creativa.

El valor de la firma no está únicamente en sus más de cien productos que van de macetas a mobiliario urbano, mesas y lámparas; sino en la manera de articular procesos: desde la adaptación de catálogo a la medida hasta el diseño integral de proyectos para arquitectos, artistas e interioristas. 

Cada pieza en concreto puede entenderse como el registro de un proceso más que como un producto acabado. El material impone sus propios tiempos: mezcla, curado, moldes, secado y obliga a una negociación constante entre la intención del diseño y la respuesta de la materia. En este sentido, la insistencia en lo artesanal no remite a un gesto romántico, sino a la conciencia de que la técnica manual sigue siendo insustituible para dotar de calidad y singularidad a los objetos. El concreto no admite del todo la uniformidad industrial: conserva siempre pequeñas variaciones, marcas de la fricción entre control y azar. Esas huellas mínimas, lejos de ser defectos, configuran el carácter de cada pieza y la sitúan en un tiempo específico, donde la materialidad se reconoce como parte esencial de la experiencia estética.

 

Más allá del objeto

Quizá lo más interesante es la manera en que la empresa ha entendido que trabajar con concreto no solo implica diseñar objetos, sino también construir comunidad. El compromiso con el desarrollo personal y profesional de su equipo responde a una lógica distinta a la del mercado: la idea de “ganar todos” como horizonte colectivo. Esa visión desplaza el concreto de simple materia prima a vehículo de un proyecto cultural y social.

El caso de En Concreto confirma que este material no es una moda pasajera, sino parte de una reconfiguración más profunda en el diseño: la búsqueda de materiales auténticos, capaces de conectar con la memoria de la arquitectura y, al mismo tiempo, con las necesidades de los interiores contemporáneos. El concreto, trabajado con precisión y oficio, deja de ser un símbolo de dureza para convertirse en un lenguaje: uno que habla de permanencia, pero también de apertura a nuevas formas de imaginar lo cotidiano.

 

Crédito material visual: En Concreto

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