Domo, el proyecto de Roberto Gaitán en Querétaro, reúne y celebra el diseño local con exposiciones periódicas que mezclan tradición, contemporaneidad y ética en la producción. Un espacio donde creadores y comunidad se encuentran, dando forma al pulso del diseño mexicano desde su propio territorio.
En Querétaro, el diseño ha encontrado una voz que habla en plural. Desde Domo, el espacio fundado por Roberto Gaitán, la escena local comienza a articularse como una comunidad que piensa, produce y exhibe el diseño mexicano desde su propio territorio. “Domo es un espacio que alberga talento y creatividad”, explica. “Buscamos dar visibilidad a quien está detrás de las piezas y mantener los mismos precios que en sus ciudades o páginas, para hacer el diseño más accesible y justo”.

Gaitán combina la dirección de su estudio R. Gaitán, enfocado en arquitectura interior, con la curaduría de esta galería que funciona por temporadas. Cada cuatro meses el espacio se transforma: nuevos diseñadores, nuevos objetos, nuevas texturas. “Rotamos expositores como una galería, comenta, para que el público descubra distintas visiones del diseño contemporáneo hecho en México”.
Arquitecto de formación y maestro en arquitectura de interiores, Gaitán ha construido una práctica anclada en lo que llama diseño regional contemporáneo. “El diseño de interiores en México debe tocar su entorno, no olvidarlo. Estamos condicionados por lo social, lo ambiental y lo cultural, y a veces eso se nos olvida cuando imitamos lo que vemos en redes o en el extranjero”.
Esta visión, más ética que estética, lo llevó a fundar Domo. “Buscaba objetos para mis proyectos que no encontraba en la región. San Miguel de Allende tiene mucha riqueza, pero está enfocada al mercado extranjero. En Querétaro faltaba un lugar que reuniera el diseño industrial, el trabajo artesanal y las marcas mexicanas con identidad propia”.

La curaduría de Domo responde a principios claros: equilibrio entre tradición y contemporaneidad, producción responsable y visibilidad para los creadores. “Seleccionamos piezas hechas por diseñadores y artesanos mexicanos o que trabajen con materiales y técnicas regionales. Es fundamental que haya prácticas justas: hoy se abusa mucho de la mano de obra artesanal y eso no puede normalizarse. En Domo queremos que quien hace las piezas tenga reconocimiento, que el mérito no se pierda en la cadena comercial”.
En su primer año, el proyecto pasó de 13 a 30 marcas y se consolidó como una red viva. “Nos hemos encontrado con un gremio muy noble”, comenta. “No solo vendemos piezas; estamos generando una cadena que impacta económicamente a familias de todo el país. Hoy tenemos piezas desde Tijuana hasta Yucatán”.
El espacio también se expande a través de talleres, charlas y cenas experimentales. “Queremos que el lugar esté vivo siempre, que las generaciones jóvenes vayan, aprendan y se conecten con otros diseñadores. Hay mucho talento y hay que propiciar esos cruces”.
Gaitán traslada esa misma mirada a su labor docente. Imparte clases en la Universidad Mondragón y en el TEC de Monterrey, donde enseña materiales y acabados. “Primero hay que conocer lo que existe, pero también entender por qué y dónde usarlo. El diseño tiene consecuencias: usar un material u otro cambia no solo el espacio, también el entorno”.


Su participación en Design Week México dentro de Inédito ha extendido su discurso más allá de Querétaro. “Estas ferias nos sacan de la zona de confort”, explica. “Presentamos Cruces de Mayo, una colección de bancos inspirada en los trabajadores de la construcción. Cada pieza representa una etapa de la obra: acero, concreto, pisos y acabados. Es un homenaje a quienes materializan la arquitectura”.
Entre los proyectos más recientes de su estudio está una huerta-café con sala de escucha en una casona restaurada del siglo XVIII. “Es un proyecto retrofuturista: un coche volador de los setenta, comenta riendo. Jugamos con pisos de pasta, muros de cal y formas geométricas inspiradas en aquella época. Lo contemporáneo y lo artesanal pueden convivir sin conflicto”.
Para Gaitán, la relevancia del diseño local no está en competir con otras ciudades, sino en reconocer su propio pulso. “Querétaro tiene mucho por contar. Solo necesitaba un espacio que lo hiciera visible”. Domo, fiel a su nombre, no encierra: resguarda. Un punto donde convergen las rutas del diseño mexicano: las que vienen del norte, del centro y del sur y se encuentran bajo una misma cúpula de luz.

Crédito material visual: Domo Central
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